martes, 26 de abril de 2011

Quisiera yo renegar


No, si ya veréis, al final a fuerza de prepararme la sección para La Casa del Mundo voy a terminar por cogerle gusto al cante flamenco. Lo cual constituye una tragedia de hondas repercusiones para alguien que, como yo, lo ha odiado durante tanto tiempo y con tanta intensidad, como corresponde a quien se resiste a que le cuelen por la fuerza lo que siempre le han querido colar. Pero claro, uno se encuentra con maravillas como ésta y no le queda más remedio que abjurar de todas sus fobias pasadas y admitir, un poco azorado por la vergüenza y el orgullo herido, la mucha belleza, delicadeza y poderío que atesora el arte de la Pastora. Eso, y acompañarla en su renegar, porque también, como ella,

Quisiera yo renegar
yo quisiera renegar
de este mundo por entero

volver de nuevo a habitar

mare de mi corazón
volver de nuevo a habitar

por ver si en un mundo nuevo
por ver si en un mundo nuevo
encontraba más verdá

Que maravilla.


¿Aún no te has aburrido lo suficiente?...

domingo, 24 de abril de 2011

Acoso

El final del verano trajo consigo el agotamiento definitivo de la pasión que los había mantenido unidos; el inicio del siguiente, una dolorida denuncia en las dependencias de un juzgado que olían a humedad y a sueños rotos. En el escrito presentado alegó haber sido víctima, durante el año transcurrido, del acoso implacable de su recuerdo.



P.D.: Mal que bien, yo también puedo participar en el carrusel de pseudorelatos pastelosos que tan en boga se han puesto últimamente en los círculos literarios más selectos, como por ejemplo en este blog, mismamente. Hala, pues ahí queda eso, ahora si os atrevéis me pedís otro...
¿Aún no te has aburrido lo suficiente?...

sábado, 23 de abril de 2011

Inés

Conocí a Inés cuando aún era una niña. Siempre acompañada por su muñeca de trapo. Dos inconfundibles trenzas rubias embellecían aún más si cabe sus angelicales facciones.

Cada día acudía a nuestra cita con un traje nuevo, o al menos así lo parecía. Solía decir que no jugaba por miedo a mancharse pero yo continuamente pensaba que era por miedo a los demás, y es que Inés siempre fue tremendamente tímida.
Deambulaba por el parque con sus enormes y expresivos ojos abiertos,  inversamente proporcionales a la abertura de su boca. Pues apenas hablaba un par de frases.

Desde que la conocí, supe que Inés sería una mujer diferente. Esos expresivos y enormes ojos darían mucho que hablar.


A medida que fueron pasando los años, nuestras citas fueron cancelándose, bien porque yo no me encontraba con fuerzas para salir de casa o bien porque ella tenía otras cosas que hacer, como estudiar o trabajar. No obstante siempre manteníamos una cita fija al año, el 1 de Abril.
No recuerdo exactamente cual de las dos decidió fijar esa fecha o si tal vez dicha fecha significaba algo concreto. No recuerdo tantas cosas. Los años han ido pasando y no sólo por mi piel, mis huesos, sino también por mi memoria.

Inés fue creciendo siempre tan tímida, tan correcta, jamás se manchaba, jamás arriesgaba. Nunca discutía, ni corría, ni lloraba, y ya, apenas reía.
A medida que los años sucedían ella iba perdiendo la oportunidad de ser feliz, o al menos de vivir. Hacía cuanto esperaban que hiciera. Sacó las mejores notas en el colegio, y en el instituto y estudiaba la carrera que habían elegido para ella. Apenas se le permitía sentir, y tras tantos años así, incluso ella tampoco se permitía sentir.

Sin embargo, conmigo Inés era diferente, desde que la conocí me permitió ver más allá de su apariencia, se mostraba tal cual, permitiéndome ver el reflejo distinto que le concedía un espejo, accediendo a enseñarme hasta el último rincón de su mente y escuchar los gritos y latidos de su corazón.

Me confiaba sus pensamientos, sus pasiones, sus deseos, yo le animaba a vivir, a ser como realmente ella quería ser, a salir al mundo y pisar con firmeza mirando solamente al frente. Pero no quería, siempre había sido así, callada, tímida, dócil y no quería disgustar a nadie. Creo que fue entonces cuando decidimos vernos al menos una vez al año, porque una vez al año, sería ella, Inés, sin más. Aquella Inés que siempre deseo ser, sin consecuencias, sin engaños, o al menos ninguno impuesto.

Inés acepto el reto. Comenzó regalándose unas horas para ser ella. Soltaba su larga melena rubia, colgaba sus ropas de diario y sacaba del fondo del armario un par de vaqueros ceñidos, unas zapatillas y una camiseta de Los Ramones.
Salía a la calle y caminaba sin rumbo fijo. Se dejaba mover por impulsos, entrando en una cafetería, un concierto o una obra de teatro diferente. Entablaba conversación con gente que jamás volvería a ver, sonreía a desconocidos atractivos provocativamente.  Al caer la noche regresaba a casa, exhausta y sonriente.
Pasado un tiempo acudía a nuestra cita y me contaba todo lo que había hecho, yo veía aquella niña de ojos grandes totalmente ilusionada ante mi, con una sonrisa de oreja a oreja y ruborizándose en alguna ocasión de lo que era capaz de contarme.
Poco a poco sus “escapadas” fueron haciéndose un poco más largas, dos días, tres, llegando incluso a poder clasificarse como vacaciones.
Hacía la maleta sin destino fijo, dejando en casa sus ropas, sus miedos y las normas. Rompía con todo, siendo tan solo Inés, una joven preciosa de enormes ojos e ideas claras.
En sus viajes seducía y se dejaba seducir, conocía distintas formas de vida, aprendía de los demás y de sí misma. Disfrutaba cada minuto siendo Inés.

A su vuelta me buscaba, me contaba todo con pasión, con la impulsividad que hace sentir que estás viva. Yo, aplaudía sus actos, sin juzgar ninguno, limitándome a ver a través de sus ojos cómo poco a poco se convertía en una gran mujer.

Ahora llevo un tiempo sin verla, se saltó nuestra cita el año pasado, pero esta vez tenía excusa. Lleva un año viviendo en el extranjero.  Volverá dentro de un par de semanas y yo estoy más nerviosa que nunca, porque sé que esta vez tiene mucho que contarme.

Pd. Si estoy subiendo muchos relatos, podéis decírmelo, es que no se me ocurren mejores cosas y la verdad, casi que mejor esto que cuquientradas :D

¿Aún no te has aburrido lo suficiente?...

viernes, 22 de abril de 2011

La otra crónica II: otros 3 Oros en el Trofeo de la Cordialidad 2011.



Con una impecable organización a cargo de la Junta Directiva del Club Natación Almendralejo (encabezada por su presidente José Antonio Amaya) y de la Federación Extremeña (FEN) se celebró en nuestra localidad la XXI edición de este clásico, durante los días 5 y 6 de marzo, con una participación de 11 clubes (9 extremeños y los andaluces Naútico de Sevilla y Colombino de Huelva) y 342 nadadore/as.



Se contó con la colaboración del Hotel Sheila y Construcciones Vélez junto al patrocinio del Excelentísimo Ayuntamiento de Almendralejo y la Junta de Extremadura.




Con un sistema de eliminatorias, con cabezas de series (previo a las finales del domingo con los seis mejores tiempos) mi participación, en la Categoría B (Alevín), se saldó con tres primeros puestos en las siguientes pruebas: 100 Mariposa, 100 Libres y 4x50 Estilos, donde junto a Loren, César y José Manuel, nadé la ultima posta a Crol, con un tiempo de 29.45.





En Clasificación Masculina, nuestro Club fue el primero con 236 puntos, seguido del CN Badajoz con 198 y del CN Mérida con 182, obteniéndose un total de 18 medallas (diez oros, cuatro platas y cuatro bronces) alcanzando la tercera posición en la clasificación general.





Además, de los 97 nadadores locales, hay que resaltar la gran actuación individual de Juan José del Alamo Venegas, que obtuvo el primer puesto en la Tabla Fina, y de Miguel Durán Navia, que logró la mejor marca de edad en la prueba de 100 mariposa con un tiempo de 59´23".





Los responsables del club natación Almendralejo se han mostrado muy satisfechos al contar en la localidad durante el trofeo con el Presidente de la Federación Española de Natación, Fernando Carpena, el de la extremeña, José Mirón, así como el alcalde de la localidad, José María Ramírez y el concejal de Deportes, Francisco Jesús Hernández.

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miércoles, 20 de abril de 2011

Mis partidos de fútbol favoritos: España 4-3 Yugoslavia

Ey, ya que con la cosa de los clásicos parece que estamos un poco más furbolores de lo habitual, voy a ver si os puedo colar de rondón y por la puerta de atrás otro videos de mis partidos favoritos. Por ejemplo este memorable encuentro peteneciente a la Eurocopa del 2000. Y digo memorable no por la emoción de los minutos finales, ni por los siete goles que se marcaron, ni por la alternancia en el marcador, ni por los aficionados yugoslavos saltando al terreno de juego, ni porque Mendieta se desentendiera del balón precisamente cuando más prisa nos corría, ni porque Guardiola -con pelo el tio- no lo encontrara justo antes del centro definitivo, ni porque la victoria le valiera a España para clasificarse para unos cuartos de final en los que, como siempre, volverían a eliminarnos. Que va, todo eso es pecata minuta comparado con el hecho extraordinario que vivimos aquella tarde inolvidable: !Jose Ángel de la Casa cantando un gol con emoción! La segunda vez en toda su dilatadísima carrera... desde el 21 de diciembre de 1983 que no lo hacía... Increíble.

video

(Podéis verlo con un poco más de calidad pinchando aquí)
¿Aún no te has aburrido lo suficiente?...

martes, 19 de abril de 2011

Lumet: O ese otro cine...

Hace ya diez días que falleció ese gran director de cine, es además uno mas de los que fuimos descubriendo en nuestra época cinéfila en el Club de Ajedrez, y en el que después de habernos machacado las neuronas con los trebejos, nos poníamos a disertar sobre las películas de tal o cual actor/actriz/director y que (creo) nos dio una pequeña base sobre el cine en global.

De Lumet puede uno tomar mucha información de internet, yo solo citaré algunas de mis pelis preferidas de él, ni tan siquiera me molestaré en hacer una biografía (saldría muy extensa, ya que este no se jubiló a los 65 añitos y siguio currando hasta los 86). Solo citaré, para el que no lo sepa, que Lumet fue uno de esos Directores que salieron de la industria televisiva como director de series, y que tuvo la grandeza de que en su estreno como director, ya de cine, diese a parir una de esas películas que son consideradas como una obra maestra, y no es otra que
12 Hombres sin piedad (12 Angry men-1957-) y en la que está rodeado de magníficos actores, como Henry Fonda, Jack Warden o Marin Balsam, estando apoyado en un magnífico guión de Reginald Rose (teatro) y qué mas deciros, que os animéis a verla...

Otra de sus películas magistrales, pero que a las que hay que ponerle un poco de paciencia es a
El Prestamista (The Pawnbroker-1964-) aquí tenemos a Rod Steiger como protagonista y en el que le vemos contenido, insensible y en la que Lumet hace un excelente trabajo sobre el estrés postraumático.

Este verano pasado ya hablamos un poco de
La Colina (The Hill-1965-) y os dejo el enlace:
http://letrinaheridos.blogspot.com/2010/08/el-servicio-de-este-hotel-no-es-bueno.html

Tenemos muchas mas películas grandiosas de Sidney, como
Serpico, Tarde de Perros, Network (Un mundo implacable) y sobre todo The Veredict, con Paul Newman haciendo un papelón memorable, con un magnífico guión de David Mamet y con unos actores impresionantes: James Mason, Jack Warden (otra vez), y Charlotte Rampling, y con un final completamente inesperado.

Sin duda, los años '70 son su época dorada, con el llamado cine social que se elabora por aquellos años, después cambiaron las modas, pero el siempre se las pudo apañar para hacerse con un guión, unos actores y una cámara para seguir haciendo películas, que era con lo que disfrutaba y nosostros después, unos pocos locos seguidores de ese cine, que no era muy comercial, pero sí de mucha calidad. Con esta entrada, solo espero que la gente, recuperen esas viejas maravillas, y gozar de un cine auténtico.

¿Aún no te has aburrido lo suficiente?...

Visça el Barça

Aunque creo que no debería dar motivos por los que ser del Barça, pero como hacer alusión al juego y comparar, es hacer daño gratuito. (Os recuerdo que aún no he visto un duro por ser Letrinera) He decidido mejor daros dos motivos poco comunes:

Porque tenemos un entrenador que tiene un meneo, talento cuerpo especial además de ser un pivonazo.


Pep Guardiola


Otro motivo que considero también importante es por dar uso a esa tecla que todos tenemos que generalmente no usamos, al menos los castellano parlantes, los catalanes, son otro mundo.

Si, siendo del Barça usaremos esta tecla tan monísima. Los de otros equipos aún lo llamáis Barsa, sin más o con un poco de tonito.

En fin, que yo, no soy del Madrid.


¿Aún no te has aburrido lo suficiente?...

sábado, 16 de abril de 2011

SE BUSCA


Según últimas y urgentes informaciones de varias agencias de espionaje internacionales FBI, CIA, y NSA, han desaparecido dos peligrosos individuos que llevan a sus espaldas miles de delitos contra las sanas costumbres y el decoro públicos, a saber: 

El Uno: el pajarraco más grande jamás visto: Adolfete, alias el percatao, se le busca por negligencia continuada en sus labores de regio semental de la Filosofía, sus aficiones son, principalmente, alternar por quilimbos y lupanares de medio pelo en busca de nuevas experiencias filocarnales... sus últimas palabras conocidas, pronunciadas mientras embestía feroz los traseros de dos mulatas tordas en la Bahía de Cochinos no tienen desperdicio, sin duda expresan la catadura moral del tipejo: “sois to’s una camá de hideputas cabrones, dejadme terminar de redactar mis textos”,  la recompensa por su captura vivo es un par de huevos fritos con prueba de chorizo,... muerto, la asistencia a todas las orgifiestas de Silvio Berlusconi como segundo catador de hembras...

El Otro: un pajarraco de tres al cuarto, es un tal juanlu, alias JL el funcionario-destripador de pavas, su último paradero conocido fue una casa de mala reputación en pleno desierto tejano, al ser cogido in fraganti por una de sus ex-esposas declaró: “estaba conversando con esta amable señorita sobre la mismidad misma de la cosa en sí misma, sabes ¿no?…, ejem, cuando,… digo, bueno…, ella me feló la funta el favo, digo, en fin, ya sabes …teorizando, pero como sois toas tan pu…”, se le busca únicamente fiambre, la recompensa es de varias palmaditas en la espalda y un cocorucho de stracciatella, el que lo traiga vivo será encadenado a dos cocodrilos hambrientos y lanzado a las ciénagas del Orinoco…

INTERPOL: Asunto: vagos y maleantes de postín.
¿Aún no te has aburrido lo suficiente?...

jueves, 14 de abril de 2011

¡En remojo!

Mis primeras brazadas las di con unos dos años, en la escuela de verano de natación para bebés, a la que iba acompañado, alternativamente, por mi padre o mi madre que me mantenían a flote mientras pegaba guantazos, sonriendo, al agua.


Pero, según me cuentan, mi primer día fue de lloros. ¡Quién me iba a decir que, aquella experiencia tan desagradable, se terminaría convirtiendo en una de mis pasiones, junto al fútbol y las chicas!


Mi primera monitora fue Juani, con la que, unos años después, volvería a coincidir en la climatizada. Primero en la escuela y luego, ya, federado.

Juani, en mi segundo día, se quedó muy asombrada de mi cambio, porque viendo como disfrutaba remojándome le preguntó a mi padre: - Pero, ...¿éste es José Luis? ¿El que ayer no paraba de llorar?

Ahora, solemos compartir autobús a las competiciones, aunque también recuerdo que ella me acompañó a Mérida, una de las veces que he tenido un control del Petecnat, contándome brazadas y metros.


¿Aún no te has aburrido lo suficiente?...

miércoles, 13 de abril de 2011

La momia analfabeta


Lo hemos intentado de todas las formas imaginables: moviéndonos, hablando entre nosotros, tirándonos papeles, cortándole el sonido de los auriculares o pinchándole flamenquito... Pero no hay manera, el tio sigue a lo suyo, impasible en su profesionalidad, interpretando con magistral temple la pieza de cada semana. Sí, me refiero a Jesusete, Jesús para los amigos. Un actor como la copa de un pino. De La Diosa Cómica. Claro, porque si no lo fuera no le hubieramos dado ni medio minuto en La casa del mundo, que a selectos no nos gana ni la BBC británica. Y si el estupendo recitado de Miguel de hace un par de semanas se mereció una separata en la página principal, también lo merece, y con creces, la sección teatrera de Jesús. Por ejemplo la de ayer. Jardiel Poncela... Sherlock Holmes.... y una momia analfabeta... Un despiporre, como siempre.

Hala, hala, a escuchar y a reir.




¿Aún no te has aburrido lo suficiente?...

martes, 12 de abril de 2011

Dibujar la memoria, dibujar el deseo, por Manuel Vázquez Montalbán

Afortunadamente no todo en la historia del tebeo ha sido siempre rechazo y marginación. También han existido intelectuales y escritores de cierto renombre y prestigio que han apoyado abiertamente al medio, incluso en épocas menos propicias que la actual. Quizá el conocido ejemplo del italiano Umberco Eco, bajo cuya tutela publicó Daniele Barbieri su magnífico "Los lenguajes del cómic", sea el más paradigmático de todos. En España algunos de los nombres más recurrentes son sin duda los de Terenci Moix, autor de "Historia social del cómic", Luis Alberto de Cuenca, que siempre se ha declarado entusiasta lector de historietas, además en su linea más dura, la de los superhéroes, o el novelista, ensayista y poeta catalán Manuel Vázquez Montalbán.

En el caso de Montalbán, intelectual inquieto y comprometido donde los hubiera, hablamos de un autor que siempre se interesó por las posiblidades narrativas del cómic y que así lo reflejó en el prólogo de obras tan importantes para la historieta española como
El artefacto perverso, de Felipe Hernández Cava y Federico del Barrio, o Rambla arriba, Ramba abajo del maestro Carlos Giménez. Es precisamente este último prólogo el que me gustaría compartir hoy con vosotros, un lúcido y certero repaso a las bondades de la obra del autor de Paracuellos.


Dibujar la memoria, dibujar el deseo, por Manuel Vázquez Montalbán

"Las gentes de mi edad hemos aprendido a leer varias veces, tantas como para comprender que siempre se está aprendiendo a leer, a poco que comprendas la inmensa pluralidad de sistemas de escritura y el código inicialmente secreto que plantean los auténticos creadores. Incluso dentro de una misma tipología de escritura puede no servir el alfabeto aprendido.
Nos pasó a los que descubrimos la sintaxis de la viñeta gracias a Hipo, Monito y Fifí, Carpanta, El guerrero del antifaz, Juan Centella o Roberto Alcázar y Pedrín y muchos años después tuvimos acceso a otro cómic, bien fuera el de investigación formal, bien el cómic crítico, el que proponía una nueva manera de mirar una histora o el que utilizaba la historia para ofrecer una mirada crítica de la realidad. El nombre de Carlos Giménez ha estado para mí siempre asociado al de cómic total, en el que el autor se vale de una tecnología cimera para ofrecer un despliegue de sugerencias que afecta a todo lo humano, sea la ternura, sea la rabia ideológica. Esta facilidad aparente para expresarlo todo, sólo se consigue con un serio dominio lingüístico y una actitud no unidimensional ante el propio oficio, los demás, la Historia, la vida.
El propio Carlos Giménez nos ayudó a entender su "poética" en aquellos impagables volúmenes "Los profesionales", también editado por De la Torre, aunténtico retrato de la educación del autor sometido a evidencias profesionales, sentimentales y civiles en aquella España tan dura pero tan interesante y por hacer de los años sesenta. En aquellos volúmenes, Giménez fragmentaba la oferta de su aprendizaje a manera de secuencias separadas, correspondientes a situaciones cerradas. Para utilizar un símil literario, aquellos volúmenes eran algo así como un libro de cuentos, unificados por un tema en evolución. Ahora en
Rambla arriba, Rambla abajo el autor se mete en el complejo territorio de la novela utilizando dos hilos conductores básicos: la vivencia del autor de cómic protagonista provocador del relato y Las Ramblas como cauce narrativo, por lo que tiene esta calle barcelonesa de elementos de narratividad: es una calle río, que nace en la Plaza Catalunya y muere en el mar, o si se quiere, al revés, y que cambia de significación tramo a tramo, e igulamente cambia si se sigue el recorrido ascendente o el descendente. Además, por ese cauce, en sí mismo narrativo, dotado de una biología de asfalto y fachadas, pasa un caudal variopinto de humanidad, materia riquísima para la retina del creador de la historia.
La lingüística del cómic ha llegao a tal grado de experimentación y logro que está en condiciones de expresarlo todo, incluso complejos procesos de pensamiento. El carácter realista del lenguaje de Carlos Giménez que tan espléndidas páginas nos ha ofrecido de cómic de aventuras convencional, se adapta a
Ramba arriba, Rambla abajo como una piel ad hoc para expresar una historia a la vez urbana e histórica, por lo que tiene también de retrato de una sociedad en el arranque de la auténtica transición del franquismo o lo que sea, que aún está por ver. Porque la transición empieza en un momento histórico impreciso, pero a situar en los años sesenta, en que superada la moral de supervivientes y el pánico de la guerra y la postguerra civil, una nueva conciencia social crítica se da cuenta de que toda la sociedad española vive una situación esquizofrénica entre dos verdades: la verdad oficial y la verdad que pide el cuerpo, incluyendo en el cuerpo el norte y el sur, el cerbro y el sexo. El relato de Giménez sirve para plasmar lo que de eterno tiene la narratividad de las Ramblas y a la vez el momento estricto del temple de recuperación de la razón democrática.
Y todo eso sin trascendentalizar inútilmente ni la forma ni el contenido. El dibujo sigue teniendo esa elegancia funcional y pluriexpresiva del Carlos Giménez de siempre y el acercamiento a los grandes y graves temas de fondo se hace sin la pedantería del pontificador panfletario: la ingenuidad aparente de los héroes de papel del cómic es el mejor soporte para la cantidad y calidad de verdad personal e histórica que conllevan estos dibujos. El logro es tal que el autor consigue en el lector un apasionado ejercicio de identificación y no sólo en el lector cómplice de una misma o parecida edad, sino en cualquier lector del presente o del futuro obligado a conmoverse ante la humanidad eterna de estos personajes implicados en el discurrir de una calle viva. Además, como contribución a la memoria total de una época, el relato está lleno de trazos
ya hoy arqueológicos que en el futuro pueden ayudar a recomponerla: anuncios, talantes, vestuario, peinados, giros de expresión que gracias a la materia visual del cómic alcanza un grado de verosimilitud, de credibilidad dificil de conseguir, aunque no imposible, mediante el lenguaje literario.
Otros han glosado la evolución siempre ascendente del autor de
Gringo, Delta 99, Dany Futuro, Paracuellos, Tequila Bang..., sólo o en colaboración con nombres ya legendarios en la historia del cómic español: Usero, Víctor Mora, Jesús Flores, Luis García... Doctores tiene esta iglesia, como todas las iglesias, y yo me limito a expresar la admiración que me han suscitado esta páginas ejemplares, admiración que ahora dejo en manos del lector indiscriminado, a la espera de que le ofrezcan lo mismo que a mí: compañía en el constante viaje cotidiano entre la memoria y el deseo, la nostalgia y la esperanza, por ese cauce a la vez ascendente y descentente... las ramblas, la vida... En fin."

Joder, esto si que es una reseña en condiciones. En fin, para los interesados, aquí tenéis la obra incluída dentro de lo que es la totalidad de la serie
Los profesionales.



¿Aún no te has aburrido lo suficiente?...

sábado, 9 de abril de 2011

My kind of lady

Allá por los años '80 surgió el disco Famoust Last Words y fue el último en el que compusieron Rick Davies y Roger Hodgson, los dos líderes de este grupo, al que todos sus fans hemos tomado como un grupo serio; hoy os traigo este vídeo, en el que se muestra que tenía un curioso sentido del humor, entre otras cosas, destacar que para el vídeo a Rick Davies le rasuraron la barba, y eso no era muy habitual en él.

Me parto el pecho de risa, con esos coros, con esa imitación de la música de los años '60 y que queréis que os diga, que me gusta, por ser una rareza dentro de se discografía y este vídeo aún más raro todavía.

Por cierto, me parece un grupo creativo, ya que usa elementos tan simples y sencillos como chasquear los dedos, silbar o palmear, es tan normal, que me llama la atención que no lo usen mas otras formaciones musicales. Y recordemos durante unos minutos a este grupo, que no deja de estar presente en la banda sonora de mi vida, y os recuerdo que no escucho solo jazz...




Let me tell you what I want to say
You're the only one who can make me feel this way

My kind of lady
No better love could I embrace
No better heart, no other face
Can quite compare with you
You came along and then you mend my broken dreams
I was so down and then as foolish as it seems
You gave me your affection
Yeh baby you came through

We'll make it you'll see
In spite of those who say it's wrong
This time we feel that we belong
Now we can truly say
We'll be together and that's all we'll ever need
We'll love eachother, that's the way it's gonna be
And nothin' under the sun of moon
Can make us be apart

Oh my honey
You know I'll love you every day
When things go wrong we'll find a way
I'm so glad I met you
Much more than I can ever say
We're making plans and holding hands just like before
We'll try again, we'll make amends along the road
It's fellin' good, just like it should, this time we know
We'll share eachother's happiness for now and evermore

I've been wastin' my life away
I've got a message for you today
To tell you that you are

My kind of lady
I'm not the same since I met you
All of my dreams had fallen through
And then you came along
One magic night when things went right it was so fine
Looked in your eyes and realized that you were mine
And nothin' under the sun of moon
Can make us be apart

Oh my baby
You know I'll love you all the way
When times get hard we'll smile and say
I'm so glad I met you
I'll love you more and more each day
We're making plans and holding hands just like before
We'll try again, we'll make amends along the road
It's fellin' good, just like it should, this time we know
We'll share eachother's happiness for now and evermore¿Aún no te has aburrido lo suficiente?...

Viaje a la memoria

Siempre me gustó viajar en tren. De joven y ahora, a pesar de que la gente me insiste en que el avión es mucho más rápido el tren me gusta más, además desde que estoy jubilada tengo todo el tiempo del mundo, o tal vez, ya no.


Generalmente intento conseguir el asiento junto a la ventanilla, me encanta ver el paisaje. Normalmente no comparto el sitio con nadie. Pero el último viaje fue distinto, tuve compañía.


En la primera parada de mi trayecto, subió ella. Era muy jovencita, supongo que de unos 18 años, lo cierto es que no llegué a preguntarle la edad, tal vez por coquetería no fuera ella a preguntar la mía. Su cabello era negro azabache, el pelo más largo que había visto nunca, le llegaba por la cintura. El maquillaje perfectamente aplicado resaltando sus enormes ojos de color ébano. Su cara adornada por un par de pendientes de esos que llevan tantísimo los jóvenes y que espero, no lleguen a mantener de mayores. No puedo imaginarme a alguna conocida yendo así a la compra. Vestía provocativa, ahora los jóvenes son así, ofrecen a quien las ve aquello que deberían guardar a quien las ama. 

Apenas crucé con ella un par de palabras. Al poco de reanudar el trayecto tras su subida, su teléfono sonó. Uno de esos sonidos que llevan los jóvenes, estrambótico y llamativo. Nerviosa empezó a rebuscar en enorme y caótico su bolso hasta que consiguió sacar un pequeño teléfono móvil, con una sonrisa de oreja a oreja tras identificar al llamente respondió a la llamada. Por cortesía miré hacia la calle, no obstante la proximidad de nuestros asientos era la culpable de que yo oyese la conversación.
Ella exaltada, nerviosa, inquieta, ilusionada y algo atropellada le decía a su interlocutor como se sentía ante aquella acción. Se iban a ver en apenas unas horas. La otra persona le daba indicaciones de dónde le esperaría. Ambos se sumieron en una conversación más íntima, donde se confesaban sentimientos profundos, tal vez demasiados para su edad.


Mientras observaba el paisaje dejé volar mi memoria. 
Me recordé a los 24 años, ilusionada, nerviosa, inquieta y exaltada, tal y como mi compañera de viaje. Tal vez las generaciones sean diferentes pero hay cosas que nunca cambian. Yo cogí un tren dirección Sevilla. Allí me esperaba él. Nos conocimos el verano anterior, él vino a Madrid por unos asuntos familiares. Y un día caminando por el parque me abordó con esa sonrisa preguntándome por alguna calle que ni él ni yo conocíamos. Tal vez inventada, pero la excusa perfecta para pararme y sacarme de mi ensimismamiento. Tenía una sonrisa preciosa que hacía juego con aquel acento tan divertido y simpático.


Aquel mes que pasamos juntos fue inolvidable, divertido, mágico, me fue enamorando día a día. Cómo me miraba, cómo me posaba la mano en la espalda para cederme el paso, cómo me acariciaba la mía en cualquier descuido al caminar juntos, cómo nos besábamos anhelando más el uno del otro. Pasado el mes, Antonio tuvo que volver a su tierra. Y yo me quedé aquí, con promesas y recuerdos y la esperanza de cumplirlas.



Tras un año recibiendo cartas suyas y enviándoles trocitos de mi corazón en cada una de ellas, decidimos dar un paso más allá. Vivir juntos. Era una decisión complicada, sobretodo para mí, una mujer joven, en aquella época viviendo en otra ciudad y con un hombre sin estar casados. ¡Qué disgusto se habría llevado mi madre de saber a dónde iba! Por suerte, le dije que iba unos meses a Francia, a trabajar en un viñedo con una amiga mía y su familia. Aquella explicación estaba mucho mejor vista y a mis padres les convenció lo suficiente. Insistí para que no me fueran a despedir a la estación alegando que no me gustan las despedidas y no quería partir triste.



Y ahí estaba yo, sentada en el tren de camino a Sevilla. Durante el viaje fantasee cómo sería vivir con él, solos. Ya no tendríamos que besarnos a escondidas, que acariciarnos con límites. Yo le amaba y el a mi. ¡Cuántas veces me lo había dicho¡ ¡Cuántas veces me había hecho sentir amada! Pasé el viaje entre nervios y fantasías. Se me hizo corto. 
Por megafonía anunciaron el fin del trayecto. Había llegado, no había marcha atrás. Cogí firmemente mi maleta, aferrándome a ella, pues así me sentía segura. Ciudad nueva, gente nueva, sentimientos nuevos y ella, mi vieja maleta a mi lado.

Al salir de la estación lo encontré, apoyado en la pared de enfrente, sobre sus labios se posaba un cigarrillo, estaba nervioso, casi tanto como yo, sorprendentemente al ver su nerviosismo me tranquilicé. En ese mismo instante levantó la mirada y me vio. Su cara, su expresión era amor. Corrió hacia mi y yo, hacia él. Nos fundimos en un abrazo acompañado con un fugaz beso. Cogió mi maleta y caminamos juntos, paseando, contándonos aquellas cosas que no nos habían cabido en las cartas. Deseaba besarlo, pero el pudor se apoderó de mí.

Al llegar a su casa, me invadió la vergüenza, la timidez, pero él supo alejarlas tras instalar mis cosas en mi dormitorio, camino hacia mí, y me beso. Con dulzura, posando sus labios en los míos, mirándome intensamente, ese beso provocó en mí el deseo de otro más. Y otro. Los besos acompañaros las caricias con las que tanto había fantaseado al leer sus cartas. Las caricias precedieron a los roces, al sudor, a los jadeos, al placer, al amor al fin y al cabo, para mí era el mayor de los actos de amor.

Aquella noche dormimos juntos, abrazados. A la mañana siguiente me sentía deseada, amada, feliz. Me arreglé apresuradamente, quería despertarle con un desayuno estupendo antes de que él se despertara. Bajé a la tienda más cercana, a comprar unos bollos. La señora de la tienda me preguntó dónde me alojaba, titubeé un momento, pero recordando el amor tan grande que nos teníamos, la noche que habíamos pasado juntos, decidí admitir que vivía con él. 

- En la casa del Señor Antonio, una calle más arriba.

- ¿Antonio Gómez? - La dependienta palideció.

- Si, señora, ese mismo. – Su cara empezó a ponerme nerviosa.

- ¿Y hace mucho que se conocen? – me interrogó.

- Algo más de un año. ¿Ocurre algo señora, se encuentra bien?- me miró fijamente, respiró profundamente y soltó el aire lentamente. Se recompuso el moño y cuando estuvo preparada respondió.

- Cariño, yo me encuentro muy bien, pero no sé como te encontrarás tú cuando te diga esto – hizo una pequeña pausa, o al menos así lo recuerdo, mi corazón estaba desbocado, ¿Qué ocurría?- Cariño, Antonio Gómez está casado. Se casó hace un año. Y su esposa está esperando un niño. Se ha marchado un par de meses fuera para que su madre le ayude antes de alumbrarlo.

Aquella noticia me partió el alma, el corazón, me arrancó la vida. Corrí, pero no a casa de Antonio, a la estación de tren, a mi casa.

Una locución me recordó que habíamos llegado, me sacó de mí letargo, me dí cuenta de que un par de lágrimas habían recorrido el surco que marcan mis arrugas y estaban pensando si precipitarse al vacio o no desde mi barbilla. Miré a mi lado y allí estaba ella, nerviosa, inquieta, feliz, esperanzada y con ansias de comerse el mundo. 

Solo esperé que su viaje tuviera un final más feliz que el mío. La despedí con cariño, como a una nieta. Y salí de la estación, Sevilla. ¡Qué bonita es!
¿Aún no te has aburrido lo suficiente?...

Como no me copies te pego

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